Ser vegano en un mundo que mayoritariamente no lo es resulta complicado. Pero el veganismo es una convicción ética de respeto a todos los animales y cualquier dificultad es salvable mientras uno tenga el control de su vida. Así, tan simple, mientras uno pueda decidir por sí mismo. Pero ¿y cuando no? ¿y si te ingresan en un hospital? ¿y si te encierran en una cárcel? ¿y si la escuela te impone (entre otras cosas) cómo debes comer? Ser dependiente de otros y ser vegano parece en muchos casos incompatible. Lo que significa que nuestros derechos fundamentales no se respetan.

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DENVER, CO--Fairview Elementary School ECE student, Amyi'ah Simpson, 4-years-old, right, scoops up dressing with her last remaining carrot, but is not sure about the spaghetti and peas at lunch time in the school cafeteria Thursday morning. Simpson's classmates Johna Garcia, center, and Dailene Padilla, left, enjoy their lunch too. Andy Cross, The Denver Post

Sirva de ejemplo el caso de Juan Manuel, en prisión provisional desde noviembre, encerrado por pertenecer a Straight Edge Madrid, presunta organización terrorista (sí, aquellos “veganos radicales“) privado además, de la libertad de alimentarse según sus convicciones, derecho que no se le ha concedido a pesar de estar contemplado en el artículo 226.1 del Reglamento Penitenciario. En éste se afirma que “en todos los centros penitenciarios se proporcionará a los internos una alimentación convenientemente preparada, que debe responder a las exigencias dietéticas de la población penitenciaria y a las especificidades de edad, salud, trabajo, clima, costumbres y, en la medida de lo posible, convicciones personales y religiosas”.

Esta situación está afectando a su salud, lo que ha motivado que familiares y amigos hayan puesto en marcha una campaña para lograr que a Juan Manuel y a otros en su situación se les reconozca (al menos) éste derecho. La campaña reclama a todos los centros penitenciarios que permitan el acceso a una dieta vegana a las personas que así lo deseen y que dispongan de productos veganos complementarios en sus economatos. Si quieres colaborar puedes dirigir una carta al Director del Centro Penitenciario Madrid IV (Navalcarnero). Descárgatela aquí, fírmala y envíala a la dirección que aparece escrita.

Visto lo visto eso de  “no habrá discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” tan presente en textos constitucionales, declaraciones universales, etc, no es más que una bonita y resultona exposición de buenas maneras a la que aún le queda mucho (siendo optimistas) en éste y otros ámbitos de la vida de los humanos. Y ni os cuento de los otros animales, que por algo somos veganos.

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